Amaxofobia al volante: qué dicen los datos sobre el miedo a conducir

por | Jun 16, 2026

El estudio más reciente analizado es El miedo a conducir en España: naturaleza, perfiles y tratamiento, presentado por Fundación CEA y Fundación Ibercaja el 19 de mayo de 2026 en Mobility City. La investigación se basa en una encuesta realizada a 1.004 personas mayores de edad, con permiso de conducir y alguna dificultad relacionada con la ansiedad al volante.

Entre sus principales resultados, el 62,3% de la muestra presentó niveles de ansiedad medio-altos o altos; el 49,1% afirmó que no conducía en ese momento; el 65,8% relacionó su miedo con la forma de conducir de otros usuarios; y solo el 17,6% de quienes habían buscado ayuda se mostró satisfecho con la asistencia recibida.

Estas cifras permiten analizar cómo se manifiesta el miedo a conducir entre personas afectadas, pero no indican qué porcentaje de todos los conductores españoles tiene amaxofobia. La muestra fue seleccionada precisamente entre personas con dificultades de ansiedad y las fuentes públicas disponibles no detallan aspectos esenciales como el sistema de reclutamiento, las fechas del trabajo de campo, la representatividad territorial o los criterios exactos utilizados para clasificar los niveles de ansiedad.

Qué estudio se ha analizado

La fuente principal de este artículo es el estudio El miedo a conducir en España: naturaleza, perfiles y tratamiento, elaborado por Fundación CEA y Fundación Ibercaja y presentado públicamente en Zaragoza en mayo de 2026.

Su objetivo fue analizar la ansiedad relacionada con la conducción y su impacto sobre la movilidad, la autonomía personal, la seguridad vial y la calidad de vida. El trabajo actualiza una investigación anterior publicada por Fundación CEA en 2018 y aporta datos sobre intensidad de la ansiedad, frecuencia de conducción, causas percibidas y búsqueda de ayuda.

Entidades responsables

Fundación CEA es una entidad vinculada a la seguridad vial, la movilidad y la atención a víctimas de accidentes. La organización ya había publicado en 2018 un estudio sobre ansiedad en la conducción elaborado a partir de personas que declaraban experimentar este problema.

Fundación Ibercaja participó en el nuevo estudio dentro de su actividad relacionada con movilidad y seguridad vial a través de Mobility City, espacio en el que se presentaron los resultados.

La investigación de 2026 debe considerarse una encuesta promovida por entidades del ámbito de la movilidad, no un estudio epidemiológico publicado en una revista científica con revisión por pares. Esto no invalida sus resultados descriptivos, pero obliga a diferenciarlo de una investigación clínica o poblacional.

Fecha, muestra y metodología

La presentación pública tuvo lugar el 19 de mayo de 2026.

La muestra estuvo formada por:

  • 1.004 personas;
  • mayores de 18 años;
  • con permiso de conducir;
  • con alguna dificultad relacionada con la ansiedad al volante.

Para medir la intensidad del problema se utilizó un instrumento denominado en las informaciones públicas Cuestionario para la Evaluación de la Amaxofobia en Conductores, CEMIC, con una puntuación teórica de entre 15 y 60 puntos. La media obtenida por la muestra fue de 42,2 puntos.

Las fuentes accesibles no permiten comprobar:

  • cómo se localizaron los participantes;
  • si la encuesta se realizó online, telefónica o presencialmente;
  • en qué fechas se recogieron las respuestas;
  • si se aplicaron cuotas por sexo, edad o territorio;
  • si participaron personas de toda España;
  • cuál fue la tasa de respuesta;
  • cómo se establecieron los límites entre ansiedad baja, media, medio-alta y alta;
  • si el CEMIC empleado es idéntico o una adaptación del cuestionario CEMICP validado previamente en preconductores.

Por tanto, los resultados deben atribuirse siempre a la muestra estudiada, no a la población española en su conjunto.

Limitaciones de los resultados

La principal limitación es el propio criterio de entrada: todas las personas encuestadas tenían alguna dificultad relacionada con la ansiedad en la conducción.

Esto significa que el estudio puede describir:

  • cómo se distribuye la ansiedad dentro de una muestra afectada;
  • qué porcentaje ha dejado de conducir;
  • qué factores relacionan los participantes con su miedo;
  • qué ayuda han buscado;
  • cómo valoran la asistencia recibida.

Pero no permite calcular la prevalencia de la amaxofobia entre todos los conductores.

También se trata de información autodeclarada. Los participantes expresan cómo perciben su ansiedad, sus causas y la utilidad de la ayuda recibida, pero esas respuestas no equivalen a un diagnóstico clínico ni permiten demostrar relaciones de causa y efecto.

La ausencia de una ficha técnica pública completa impide evaluar la representatividad, el margen de error y la comparabilidad exacta con estudios anteriores.

Principales cifras del estudio

Dato analizadoResultadoBase de cálculoFuenteLimitación principal
Participantes1.004 personasAdultos con permiso y dificultades de ansiedad al conducirFundación CEA y Fundación Ibercaja, 2026Muestra seleccionada entre personas afectadas
Puntuación media de ansiedad42,2 sobre 60Cuestionario denominado CEMICEstudio de 2026No se ha localizado su ficha técnica completa
Ansiedad medio-alta o alta62,3%Muestra del estudioEstudio de 2026No equivale al 62,3% de todos los conductores
No conduce actualmente49,1%Muestra del estudioEstudio de 2026No distingue públicamente todos los motivos de abandono
Conduce solo en determinadas circunstancias26,4%Muestra del estudioEstudio de 2026Agrupa posibles formas diferentes de restricción
Conduce habitualmente24,5%Muestra del estudioEstudio de 2026No implica ausencia de ansiedad
Comportamiento de otros conductores65,8%Causa o factor señalado por los encuestadosEstudio de 2026Es una percepción declarada, no causalidad demostrada
Ha buscado ayuda49,9%Muestra del estudioEstudio de 2026Las fuentes no detallan todas las combinaciones de ayuda
Satisfacción con la ayuda17,6%Personas que buscaron ayudaEstudio de 2026Satisfacción no equivale a eficacia clínica

Principales datos sobre la ansiedad al volante

La puntuación media obtenida en el cuestionario CEMIC fue de 42,2 puntos sobre un máximo de 60. Según la clasificación utilizada por el estudio, este resultado se encuentra en un rango medio-alto.

Además, el 62,3% de los encuestados fue clasificado dentro de niveles medio-altos o altos de ansiedad relacionada con la conducción.

La interpretación correcta no es que el 62,3% de los conductores españoles tenga ansiedad elevada. El dato significa que aproximadamente seis de cada diez participantes de una muestra compuesta por personas que ya declaraban tener dificultades al conducir alcanzaron esos niveles según el instrumento utilizado.

Las fuentes públicas no detallan cuántas personas quedaron en cada una de las demás categorías ni los puntos de corte aplicados. Tampoco consta que el cuestionario se utilizara como instrumento diagnóstico. Por ello, las puntuaciones reflejan intensidad autodeclarada, no la existencia automática de una fobia específica.

Cuántas personas tienen permiso, pero no conducen

El 49,1% de la muestra afirmó que no conducía actualmente. Otro 26,4% señaló que solo lo hacía en determinadas circunstancias y el 24,5% declaró conducir habitualmente.

La diferencia entre estas tres situaciones es relevante:

  • no conducir implica una interrupción completa en el momento de responder;
  • conducir en determinadas circunstancias puede significar evitar ciertas vías, horarios, trayectos o condiciones;
  • conducir habitualmente no excluye la presencia de ansiedad.

El estudio también indica que el 62,6% de las personas consultadas había dejado de conducir durante algún periodo prolongado, especialmente durante intervalos de entre dos y cinco años. Este porcentaje no contradice necesariamente el 49,1% que no conducía en el momento del estudio: una pregunta se refiere a la situación actual y la otra a interrupciones producidas en algún momento.

La consecuencia práctica puede ser una reducción de la movilidad disponible, pero el estudio no permite saber cuántas personas abandonaron la conducción exclusivamente por ansiedad ni qué papel tuvieron factores económicos, médicos, laborales o familiares.

Qué situaciones generan más ansiedad

Los resúmenes públicos del estudio de 2026 no ofrecen un desglose completo por autopistas, tráfico, conducción nocturna, túneles o meteorología. Para estudiar estas situaciones es necesario acudir a investigaciones anteriores.

En el estudio de Fundación CEA de 2018, realizado con 171 residentes en España que declaraban problemas de ansiedad en la conducción:

  • el 34,7% señaló las autovías o autopistas;
  • el 14,3% indicó la conducción en ciudad;
  • otro 14,3% señaló las vías desconocidas;
  • el 12,2% afirmó pasarlo mal en todos los tipos de vía;
  • el 50% destacó las condiciones climatológicas adversas;
  • el 32,9% señaló la conducción nocturna;
  • el 71,7% indicó situaciones con mucho tráfico.

Estos porcentajes describen una muestra seleccionada de personas afectadas y no representan a todos los conductores. Además, el informe permitía seleccionar diferentes situaciones, por lo que no debe interpretarse necesariamente como una clasificación excluyente.

El estudio de MAPFRE de 2005 también encontró que las condiciones meteorológicas adversas, el tráfico intenso y la conducción nocturna aparecían entre los contextos más problemáticos. Sin embargo, su muestra se limitaba a Madrid y su comunidad, y su cuestionario y clasificación eran diferentes de los utilizados en 2018 y 2026.

Cómo influye el comportamiento de otros conductores

El 65,8% de los participantes del estudio de 2026 señaló la manera de conducir de otros usuarios como uno de los principales factores asociados a su miedo.

Dentro de esta categoría pueden incluirse comportamientos como:

  • conducción agresiva;
  • presión sobre vehículos que circulan más despacio;
  • uso intimidatorio del claxon;
  • adelantamientos bruscos;
  • circulación a escasa distancia;
  • maniobras imprevisibles;
  • falta de empatía hacia conductores inseguros.

El resultado es coherente con investigaciones anteriores. El informe MAPFRE de 2005 ya situaba la manera de conducir del resto de usuarios entre las principales causas percibidas, y el Inventario de Situaciones Ansiógenas en el Tráfico contempla las críticas y agresiones procedentes de otros conductores o peatones como una categoría diferenciada de situaciones capaces de generar ansiedad.

No obstante, el 65,8% representa una atribución realizada por los encuestados. El estudio no demuestra que la conducta de terceros sea la causa clínica de la ansiedad. Es posible que actúe como desencadenante, que intensifique un problema previo o que sea percibida como más amenazante por personas que ya experimentan inseguridad.

Cómo afecta el miedo a la autonomía y la movilidad

Los resultados muestran que el miedo a conducir no siempre supone una renuncia total al vehículo. También puede provocar una reducción progresiva del espacio de movilidad.

Una persona puede:

  • conducir únicamente por rutas conocidas;
  • evitar autopistas o vías rápidas;
  • no conducir de noche;
  • depender de un acompañante;
  • limitar sus desplazamientos a determinados horarios;
  • utilizar transporte público aunque el trayecto sea menos eficiente;
  • depender de familiares para acudir al trabajo, a citas o a actividades sociales.

El dato más relevante del estudio de 2026 es que tres de cada cuatro participantes no conducían o solo lo hacían bajo determinadas circunstancias: un 49,1% no conducía y un 26,4% restringía su conducción.

Esto permite afirmar que el problema puede limitar la autonomía dentro de la muestra estudiada. No permite concluir que todas las personas sufran las mismas consecuencias ni cuantificar de forma directa su impacto sobre empleo, conciliación, relaciones sociales o calidad de vida.

El estudio MAPFRE de 2005 ya observó que las personas con miedo paralizante recurrían principalmente al transporte público y a otras alternativas para desplazarse. En aquel trabajo, 91 de las 1.502 personas inicialmente encuestadas tenían permiso, pero no conducían por miedo: aproximadamente el 6% de la muestra general y el 18% de las 501 personas que declararon algún nivel de miedo.

Qué ayuda buscaron los participantes

El 49,9% de las personas encuestadas en 2026 había buscado algún tipo de ayuda para abordar su miedo o ansiedad al conducir.

Entre los recursos mencionados aparecen:

  • familiares: 23,6%;
  • autoescuelas: 17,5%;
  • profesionales de la psicoterapia: 16,6%;
  • información en internet: 15,9%;
  • medicación: 15,9%.

Las fuentes públicas no aclaran con suficiente precisión si estos porcentajes se calcularon sobre el total de participantes, exclusivamente sobre quienes buscaron ayuda o si era posible seleccionar varias opciones. Tampoco indican qué tipo de intervención recibió cada persona, su duración, la cualificación del profesional o la intensidad inicial del problema.

Por tanto, estos datos permiten conocer qué recursos se mencionaron con mayor frecuencia, pero no comparar su eficacia.

Grado de satisfacción con la ayuda recibida

Solo el 17,6% de quienes buscaron ayuda declaró estar satisfecho con la asistencia recibida.

En sentido contrario:

  • el 59,3% afirmó que le había servido de poco;
  • el 23,1% indicó que no le había resultado útil.

Estos resultados apuntan a una percepción de ayuda insuficiente, pero no permiten saber qué recurso obtuvo mejores o peores resultados. Los participantes pudieron haber recurrido a familiares, internet, medicación, autoescuelas o psicoterapia en condiciones muy distintas.

Tampoco debe confundirse:

  • satisfacción con el trato recibido;
  • percepción subjetiva de utilidad;
  • reducción de la ansiedad;
  • recuperación de la conducción;
  • eficacia demostrada mediante una evaluación clínica.

Para comparar intervenciones serían necesarios grupos definidos, mediciones antes y después, criterios homogéneos y seguimiento temporal. El estudio disponible es descriptivo y no un ensayo de eficacia.

Diferencias según edad, experiencia o perfil

Las mujeres representaron el 60,7% de la muestra. La franja de edad con mayor presencia fue la comprendida entre 41 y 50 años, con un 24,8%.

El estudio también relaciona los niveles más altos de ansiedad entre los grupos jóvenes con factores como inseguridad, menor experiencia o una confianza todavía no consolidada. En edades intermedias, el miedo puede relacionarse con experiencias previas, estrés acumulado o evitación progresiva.

Estas diferencias no demuestran que las mujeres o las personas de una determinada edad tengan una predisposición innata.

La composición puede estar influida por:

  • la forma de captar participantes;
  • una mayor disposición a reconocer el miedo;
  • la frecuencia de conducción;
  • los años de experiencia;
  • la exposición al tráfico;
  • factores sociales;
  • experiencias de aprendizaje;
  • antecedentes de ansiedad.

La investigación española de 2026 sobre la adaptación del Driving Cognitions Questionnaire contó con 716 personas, un 55,6% de mujeres y una edad media de 37,7 años. En ella se identificaron tres tipos de preocupación al conducir: relacionadas con sufrir un accidente, experimentar pánico y ser evaluado socialmente. Este resultado respalda la idea de que el miedo al volante no responde a un único perfil ni a una única preocupación.

Comparación con otras investigaciones

EstudioAñoÁmbito y muestraQué analizóResultado destacadoLimitación principal
Instituto MAPFRE de Seguridad Vial, Amaxofobia: miedo a conducir20051.502 personas con permiso en Madrid y su comunidad; análisis específico de 501 con miedoMiedo circunstancial y paralizante, vías, tráfico, meteorología y causas percibidas33,3% declaró algún miedo; 91 personas no conducían por miedoEstudio territorial, cuestionario propio y datos antiguos
Fundación CEA, Ansiedad en la conducción: amaxofobia en los conductores2018171 adultos residentes en España con ansiedad al conducirFrecuencia de conducción, situaciones evitadas y cogniciones21,1% no conducía y 22,8% solo lo hacía en algunas circunstanciasEncuesta online autoseleccionada entre afectados
Fundación CEA y Fundación Ibercaja, El miedo a conducir en España20261.004 adultos con permiso y dificultades de ansiedadIntensidad, abandono, causas y búsqueda de ayuda49,1% no conducía; 62,3% tenía ansiedad medio-alta o altaNo es una muestra de todos los conductores y falta ficha técnica pública completa
Ruiz-García et al., validación española del DCQ2026716 personas de entre 18 y 80 añosValidación de preocupaciones por pánico, accidente y evaluación socialAlta fiabilidad del cuestionario y punto orientativo de 52Estudio instrumental; no mide prevalencia nacional
Taylor, Deane y Podd, revisión sobre miedo a conducir2002Revisión de investigaciones internacionalesDefinición, causas, accidentes y habilidad vialLos accidentes no explican todos los casos y existen problemas de definiciónEvidencia heterogénea y mayoritariamente anterior a 2002

Las diferencias entre el 21,1% que no conducía en el estudio de 2018 y el 49,1% registrado en 2026 no demuestran por sí solas que el abandono de la conducción se haya duplicado.

Las muestras, el reclutamiento, los cuestionarios y el contexto son diferentes. La diferencia podría deberse a una mayor gravedad de los participantes captados, a cambios metodológicos o a una combinación de factores. Sin una metodología homogénea no es posible interpretar los porcentajes como una serie temporal.

Qué conclusiones pueden extraerse

Los estudios disponibles permiten extraer varias conclusiones prudentes:

  1. El miedo a conducir presenta distintos niveles. Algunas personas conducen con ansiedad, otras evitan situaciones concretas y otras dejan de conducir por completo.
  2. No todos los casos están relacionados con un accidente. También aparecen preocupaciones por el pánico, la falta de pericia, la evaluación social y el comportamiento de otros conductores.
  3. La evitación puede afectar a la movilidad. La renuncia total o parcial a conducir puede generar dependencia de otras personas o de medios de transporte alternativos.
  4. La conducta de terceros tiene un peso relevante en la percepción del miedo. El 65,8% de la muestra de 2026 la señaló como factor asociado.
  5. Muchas personas buscan ayuda, pero pocas se muestran satisfechas. El dato indica una necesidad percibida de recursos mejor adaptados, aunque no permite comparar tratamientos.
  6. No existe una cifra única y definitiva de prevalencia. Los estudios españoles utilizan muestras y definiciones diferentes, por lo que los porcentajes no son directamente intercambiables.

Qué no permiten afirmar estos datos

Los resultados no permiten afirmar que:

  • el 62,3% de los conductores españoles sufra ansiedad elevada;
  • el 49,1% de todos los titulares de permiso haya dejado de conducir;
  • una de cada tres personas tenga una fobia clínica;
  • cualquier nerviosismo al volante sea amaxofobia;
  • el comportamiento de otros conductores sea la causa directa del problema;
  • las mujeres tengan una predisposición innata;
  • la ansiedad haya aumentado necesariamente desde 2018;
  • una autoescuela, un familiar, la medicación o la psicoterapia sean más eficaces basándose únicamente en satisfacción;
  • todas las personas que evitan una autopista hayan abandonado la conducción;
  • los resultados de una muestra seleccionada puedan extrapolarse al conjunto de España.

Para estimar la prevalencia nacional sería necesaria una muestra representativa de todos los conductores, criterios de evaluación homogéneos, información completa sobre el muestreo y una diferenciación clara entre inseguridad, ansiedad, evitación y fobia diagnosticada.

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Cuando el miedo está relacionado con haber dejado de conducir, perder soltura o evitar determinadas situaciones de tráfico, puede ser útil valorar una práctica adaptada y progresiva. En Autoescuela Cavia puedes consultar las clases para superar el miedo a conducir en Zaragoza y explicar tu situación antes de comenzar. Si existe ansiedad intensa, pánico o malestar psicológico persistente, la práctica vial puede necesitar complementarse con una valoración profesional.

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